


A comienzos de los años noventa, la casona abrió sus postigos para acoger a quienes recorrían el norte chileno. Conservamos la escala íntima y las proporciones originales sin ceder ante la estandarización hotelera.
Cada intervención estructural ha respetado el trazado del casco histórico, permitiendo que la ventilación natural y los corredores interiores mantengan la serenidad térmica característica del valle.




La nobleza constructiva
Muros de medio metro
El adobe tradicional actúa como un escudo térmico eficiente frente a la oscilación del desierto, asegurando estancias frescas durante la tarde y un silencio nocturno ininterrumpido.
Patios de resolana
Los corredores centrales articulan el descanso alrededor de celosías de madera y vegetación del valle, creando rincones protegidos para la lectura pausada y el café matinal.
Habitaciones en el centro histórico
Atención personalizada y descanso garantizado en una casona patrimonial de Vallenar.
